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AVES OBSERVADAS DURANTE OTOÑO-INVIERNO 2015

AVES OBSERVADAS DURANTE OTOÑO-INVIERNO 2015 EN LAS ISLAS DE PUERTO GABOTO

Las islas ubicadas frente a la localidad de Puerto Gaboto representan un mosaico de humedales con una gran diversidad de paisajes diferentes, conocidos actualmente como los «humedales del Río Paraná con grandes lagunas»[1]. Anteriormente estos paisajes eran llamados Paraná Medio, Alto Delta, Predelta o Delta, y para no prestar confusión se utilizará el nombre actualmente acordado para estos ecosistemas. Estos humedales con grandes lagunas son formados por el transporte fluvial de sedimentos, que al ser depositados forman cursos de agua permanentes de distinta magnitud, islas, grandes lagunas, madrejones pertenecientes a antiguos arroyos, etc.

El río alternó sus mediciones hidrométricas entre 2,73 m puerto Rosario – 2,98 m puerto Diamante, y 4,54 m puerto Rosario – 4,94 m puerto Diamante.

Entre la diversidad de paisajes, recorrimos:

-Bosques de espinillo en los anegadizos junto a las barrancas santafesinas y entrerrianas.

-Extensiones de grandes espejos de agua.

-Albardones altos con bosques mixtos donde se encuentran especies como el canelón, timbó colorado o ingá.

-Islas jóvenes con predominio de sauce.

-Albardones antiguos con bosques de timbó blanco.

-Brazos principales y menores del río que arrastran grandes cantidades de sedimentos formando islas nuevas.

¿Por qué aves?
Los animales son excelentes indicadores para conocer el estado de conservación de un ambiente natural. Los relatos históricos nos cuentan cómo las modificaciones humanas en el paisaje eliminaron varias especies nativas generado así un desequilibrio ambiental.
Estamos a tiempo de salvar las reservas de agua de los humedales, y una forma de ayudar e esta labor es conociendo cuáles especies silvestre habitan las islas, para hacer seguimientos en el tiempo y ver quiénes están hoy, quiénes aparecerán y quiénes desaparecerán por culpa de la manipulación humana de la naturaleza. La observación de estos animales es una tarea muy sencilla pues las aves están por todos lados, se dejan observar, son abundantes, y con muy poca práctica y un equipo muy económico es posible hacer importantes relevamientos.
Otros grupos de animales requieren de condiciones específicas para ser estudiados; por ejemplo, es difícil ver mamíferos nativos interactuando con el medio y muchas veces se estudian mediante la observación de heces o huellas. También es dificultoso estudiar anfibios y reptiles, sobre todo en esta parte del año, pues muchas de estas especies están invernando. Para observar peces es necesario quitarlos de su hábitat natural con el equipo y las técnicas adecuadas. Las aves, en cambio, son una excelente puerta de entrada para personas de cualquier condición y edad hacia el gran conocimiento de la naturaleza.

Especies observadas entre el 21 de marzo y 20 de septiembre de 2015.

  1. Macá Común Podiceps Rolland
  2. Macá pico grueso Podilymbus podiceps
  3. Macá Grande Podiceps major
  4. Biguá Víbora Anhinga anhinga
  5. Biguá Phalacrocorax olivaceus
  6. Garza Mora Ardea cocoi
  7. Hocó Colorado Tigrisoma lineatum
  8. Chiflón Syrigma sibilatrix
  9. Garza Blanca Egretta alba
  10. Garcita Blanca Egretta thula
  11. Garcita Bueyera Bubulcus ibis
  12. Garcita Azulada Butorides striatus (vista hasta la primera semana de mayo)
  13. Cuaco Nycticorax nycticorax
  14. Cabeza de hueso Mycteria americana (sólo un grupo en abril)
  15. Tuyango Ciconia maguari
  16. Cuervillo Cara Pelada Phimosus infuscatus
  17. Bandurria Plegadis chihi
  18. Espátula Rosada Platalea ajaja
  19. Chajá Chauna torquata
  20. Pato Real Cairina moschata individuos aislados y en pareja (esta especie presenta un grado de amenaza)
  21. Sirirí Colorado Dendrocygna bicolor
  22. Sirirí Pampa Dendrocygna viduata
  23. Pato Barcino Anas flavirostris
  24. Pato Cuchara Anas platalea
  25. Pato Gargantilla Anas bahamensis
  26. Pato Capuchino Anas versicolor
  27. Pato Crestón o Picazo Netta peposaca
  28. Pato Silbón o Cutirí Amazonetta brasiliensis
  29. Pato de Collar Callonetta leucophrys
  30. Caracolero Rostrhamus sociabilis
  31. Taguató común Buteo magnirostris
  32. Carancho Caracara plancus
  33. Chimango Milvago chimango
  34. Halcón plomizo Falco femoralis (un individuo cazando sobre el Coronda y el anegadizo ubicado debajo de la desembocadura del Carcarañá)
  35. Carau Aramus guarauna
  36. Ipacaá o Gallineta Aramides ypecaha
  37. Gallineta Común Rallus sanguinolentus
  38. Gallareta Chica Fulica leucoptera
  39. Pollona Negra Gallinula chloropus
  40. Pollona Pintada Porphyriops melanops
  41. Burrito Laterallus melanophaius (dos individuos en el arroyo el Ternero)
  42. Gallito de Agua Jacana jacana
  43. Tero real Himantopus melanurus
  44. Tero Común Vanellus chilensis
  45. Chorlito de Collar Charadrius collares
  46. Pitotoy Grande Tringa melanoleuca (dos individuos el día 20 de septiembre)
  47. Pitotoy Solitario Tringa solitaria (un individuo el día 20 de septiembre)
  48. Becasina Gallinago gallinago
  49. Gaviota Capucho Gris Larus cirrocephalus
  50. Gaviota Capucho Café Larus maculipennis
  51. Atí Phaetusa simples
  52. Gaviotín Chico Sterna superciliaris
  53. Paloma Montera p picazuró Columba picazuro
  54. Paloma Manchada Columba maculosa
  55. Mediana o Torcaza Zenaida auriculata
  56. Torcacita Columbina picui
  57. Yerutí Leptotila verreauxi
  58. Cotorra Myiopsitta monachus
  59. Pirincha negra Crotophaga ani
  60. Pirincha Guira guira
  61. Lechuza de Campanario Tyto alba
  62. Ñacurutú Bubo virginianus
  63. Lechucita Vizcachera Athene cunicularia (sobre la costa del Coronda y Carcarañá)
  64. Alilicucú Megascops choliba
  65. Atajacaminos Chico Caprimulgus parvulus
  66. Atajacaminos Tijera Hydropsalis brasiliana
  67. Picaflor Verde Chlorostilbon aureoventris
  68. Martín Pescador Grande o Matraca Ceryle torquata
  69. Martín Pescador Mediano Chloroceryle amazona
  70. Martín Pescador Chico Chloroceryle americana
  71. Carpintero Real Común Colaptes melanolaimus
  72. Carpintero del Cardón Melanerpes cactorum
  73. Carpintero Bataraz Chico Picoides mixtus
  74. Carpinterito Picumnus cirratus
  75. Carpintero Blanco Melanerpes candidus
  76. Chinchero Chico Lepidocolaptes angustirostris
  77. Remolinera Cinclodes fuscus (migrador invernal en nuestra zona)
  78. Hornero Furnarius rufus
  79. Curutié Colorado Certhiaxis cinnamomea
  80. Chotoy Schoeniophylax phryganophila
  81. Pijuí Frente Gris Synallaxis frontalis
  82. Espinero Grande Phacellodomus ruber
  83. Espinero Pecho Manchado Phacellodomus striaticollis
  84. Chororó, Pioro o Carnívoro Taraba major
  85. Cortarramas Phytotoma rutila (visitante invernal en nuestra zona)
  86. Anambé Pachyramphus polychopterus (sólo hasta abril)
  87. Sobrepuesto Lessonia rufa (visitante invernal en nuestra zona)
  88. Pico de Plata o Viudita Hymenops perspicillatus
  89. Picabuey Machetornis rixosus
  90. Benteveo Pitangus sulphuratus
  91. Suirirí Real Tyrannus melancholicus (sólo hasta marzo)
  92. Tijereta Tyrannus savana (sólo hasta abril)
  93. Burlisto Pico Canela Myiarchus swainsoni (sólo hasta marzo)
  94. Churrinche Pyrocephalus rubinus (un individuo permaneció todo el invierno en el mismo monte de espinillo —acacia caven—, en una laguna frente a la desembocadura del Carcarañá)
  95. Piojito Gris Serpophaga nigricans
  96. Piojito Trinador Serpophaga griseicapilla
  97. Golondrina Doméstica Progne chalybea (sólo hasta abril)
  98. Golondrina Parda Phaeoprogne tapera (sólo hasta abril)
  99. Golondrina Ceja Blanca Tachycineta leucorrhoa
  100. Tacuarita Troglodytes aedon
  101. Calandria Real Mimus triurus (visitante invernal en nuestra zona)
  102. Calandria Grande Mimus saturninus (sobre la banda occidental del Coronda)
  103. Zorzal Chalchalero Turdus amaurochalinus
  104. Zorzal Colorado Turdus rufiventris
  105. Tacuarita Azul Polioptila dumicola
  106. Juan Chiviro Silbón Cyclarhis gujanensis
  107. Arañero silbón Basileuterus leucoblepharus
  108. Celestino Thraupis sayaca
  109. Chiviro Pampa Saltator aurantiirostris
  110. Pepitero Gris Saltator coerulescens
  111. Cardenal Paroaria coronata
  112. Cardenilla Paroaria capitata
  113. Volatinero Volatinia jacarina
  114. Corbatita Común Sporophila caerulescens
  115. Chilenito o Corbatita Dominó Sporophila collares
  116. Chingolo Zonotrichia capensis
  117. Sietevestidos o Miente Mi Tío Poospiza nigrorufa
  118. Monterita Cabeza Negra Poospiza melanoleuca
  119. Chiviro de las Pajas o Verdón Embernagra platensis
  120. Boyero Cacicus solitarius
  121. Boyerito Icterus cayanensis
  122. Tordo Pico Corto o Negrucho Molothrus rufoaxillaris
  123. Morajú o Tordo Renegrido Molothrus bonariensis
  124. Músico o La China Molothrus badius
  125. Varillero o madrugador Agelaius cyanopus
  126. Congo Agelaius ruficapillus
  127. Varillero Ala Amarilla Agelaius thilius (cerca de Costa Grande)
  128. Pecho Amarillo o Chororó Pseudoleistes virescens
  129. Gorrión Passer domesticus (sólo en la costa occidental del Coronda)

Fotografías y textos: Maximiliano Leo.

Agradecimientos: a Javier, Marina, Pamela, Gabriel, Silvia, Julia, Candelaria, Gustavo, Florencia, Lihuel, Nadia, Iván y Mauricio por haber sido parte de las distintas expediciones en kayak y colaborar con las observaciones. A Clara, Tatiana y Rafael por permitirnos tener un lugar de desembarco para los kayaks en la Playa del Fuerte de Puerto Gaboto. A César —siempre— por iniciarme en esta aventura de vida. A Gilberto por ayudarme a conocer los nombres de los lugares de las islas Gaboteras.

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PALABRAS DEL ORATORIO COSTERO

Entreverado entre las barbas que la crecida le dio al aliso. Ahí oculto anduvo. Ahí en silencio permaneció. Ahí en esa calma buscaba al niño al que le bastaba el primer codillo para cambiar de universo.

Hubo de mudar el espacio para volver en el tiempo. Si te vas, el infierno va con uno, le advirtió un apodado sabio quien había agrandado la mochila porque incrementó pasado. Miró su carga y sólo abundaba presente.

Tiempo de asomar entre las barbas que la crecida le dio al aliso y volver a hallar lo lejos de la infancia tras el primer codillo.

Partida, cruce, una boca, el recodo… y ya la isla lo devoró para siempre.

Del oratorio costero.

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SEMILLAS ERRABUNDAS

1)      Texto introductorio.

2)      Imágenes del viaje.

3)      Listados de especies observadas.

 

1) Semillas errabundas.

 

Todo lo que ha florecido y madurado entre los equinoccios, ha encontrado un solsticio de aguas infladas para desparramar semillas. Es el tiempo de otra gran migración de las plantas, dejando cada vez más atrás aquella década ocre de padecer pastoreos descontrolados, incendios de pastizales y estiajes prolongados que consiguieron cubrir cada grieta con una escobadura. Tiempo de renovales de ceibo, ingá y timbó… ¿quién diría que iban a volver? Sí… están  otra vez… otra vez soñamos con una isla que se reforesta sin la mano nuestra.

 

Como una semilla más, es tiempo de vestirnos de centauros paranaceros, de ponernos el traje más lindo: el kayak, y migrar junto a esas semillas que buscan los albardones altos que apenas se asoman entre los extensos espejos de agua dulce.

 

Así partimos, celebrando los días de dejar atrás la posta de Capricornio, en busca de lo que anda y quiere hacerse ver delante de nuestros ojos curiosos.

 

El recorrido fue algo así, y digo «algo así» porque de tan desconocedor he puesto nombres entre comillas, inventados durante y por el viaje: Coronda, Cañitas, Paraná Viejo, canal, Damajuana, Barrancoso, «Laguna de las Nutrias», «Cerrito Solo», Barranca, Timbó Colorado, «Frente del Carrizal», Caballo, Timbocito, Paranacito, Tabaco, «La Islita que se Inunda», «Cerro Gigante», «los Meandros de la Soledad», Mangas, Barrancoso, Malo, canal, Saco, Lago, Paraná Chico, Ternero. Cuánto de andar atravesando agua que todo ha cubierto, cuánto por conocer, por bautizar, por agradecerle al río viejo que trae mucho más de lo que se lleva.

 

2) Imágenes del viaje.

 

 


3) Listado de vertebrados observados durante el viaje (excepto peces):

 

Reptiles:

 

  1. Tortuga de río Phrynops hilarii
  2. Culebrita verde Philodryas olfersii

 

Anfibios:

 

  1. Rana criolla Leptodactylus latrans
  2. Ranita de Zarzal Hypsiboas pulchellus

 

Mamíferos:

 

  1. Nutria Myocastor coypus
  2. Lobito Lontra longicaudis
  3. Carpincho Hydrochoerus hydrochaeris
  4. Zorro montaraz Cerdocyon thous
  5. Murciélagos (sin identificar)

 

Aves:

 

  1. Macá chico Podiceps Rolland
  2. Macá Grande Podiceps major
  3. Aninga Anhinga anhinga
  4. Biguá Phalacrocorax olivaceus
  5. Garza Mora Ardea cocoi
  6. Garza Blanca Egretta alba
  7. Garcita Blanca Egretta thula
  8. Garcita Bueyera Bubulcus ibis
  9. Cuaco Nycticorax nycticorax
  10. Tuyango Ciconia maguari
  11. Bandurria Plegadis chihi
  12. Chajá Chauna torquata
  13. Pato Barcino Anas flavirostris
  14. Pato Cuchara Anas platalea
  15. Pato Capuchino Anas versicolor
  16. Pato Crestón Netta peposaca
  17. Pato Silbón Amazonetta brasiliensis
  18. Caracolero Rostrhamus sociabilis
  19. Gavilán Planeador Circus buffoni
  20. Taguató Buteo magnirostris
  21. Aguilucho Colorado Heterospizias meridionalis
  22. Carancho Caracara plancus
  23. Chimango Milvago chimango
  24. Carau Aramus guarauna
  25. Gallineta ipacaá Aramides ypecaha
  26. Gallineta Rallus sanguinolentus
  27. Pollona Negra Gallinula chloropus
  28. Gallito de agua Jacana jacana
  29. Tero real Himantopus melanurus
  30. Tero Común Vanellus chilensis
  31. Becasina Gallinago gallinago
  32. Gaviota Capucho Gris Larus cirrocephalus
  33. Atí Phaetusa simples
  34. Gaviotín Chico Común Sterna superciliares
  35. Paloma Picazuró Columba picazuro
  36. Paloma Manchada Columba maculosa
  37. Torcaza Zenaida auriculata
  38. Torcacita Columbina picui
  39. Yerutí Leptotila verreauxi
  40. Cotorra Myiopsitta monachus
  41. Pirincha Guira guira
  42. Ñacurutú Bubo virginianus
  43. Alilicucú Megascops choliba
  44. Atajacaminos Tijera Hydropsalis brasiliana
  45. Martín Pescador Grande Ceryle torquata
  46. Martín Pescador Mediano Chloroceryle amazona
  47. Martín Pescador Chico Chloroceryle americana
  48. Carpintero Real Colaptes melanolaimus
  49. Carpintero del Cardón Melanerpes cactorum
  50. Carpintero Bataraz Chico Picoides mixtus
  51. Carpinterito Picumnus cirratus
  52. Chinchero Chico Lepidocolaptes angustirostris
  53. Remolinera Cinclodes fuscus VISITANTE INVERNAL
  54. Hornero Furnarius rufus
  55. Curutié Colorado Certhiaxis cinnamomea
  56. Junquero Phleocryptes melanops
  57. Espinero Grande Phacellodomus ruber
  58. Tiodoro o Chororó Taraba major
  59. Cortarramas Phytotoma rutila VISITANTE INVERNAL
  60. Sobrepuesto Lessonia rufa VISITANTE INVERNAL
  61. Viudita o Pico de Plata Hymenops perspicillatus
  62. Picabuey Machetornis rixosus
  63. Suirirí Amarillo Satrapa icterophrys
  64. Benteveo Pitangus sulphuratus
  65. Piojito Gris Serpophaga nigricans
  66. Piojito Trinador Serpophaga griseicapilla
  67. Golondrina Ceja Blanca Tachycineta leucorrhoa
  68. Golondrina Cabeza Rojiza Stelgidopteryx fucata
  69. Ratona Común Troglodytes aedon
  70. Calandria Real Mimus triurus VISITANTE INVERNAL
  71. Zorzal Chalchalero Turdus amaurochalinus
  72. Zorzal Colorado Turdus rufiventris
  73. Tacuarita Azul Polioptila dumicola
  74. Juan Chiviro Cyclarhis gujanensis
  75. Celestino Común Thraupis sayaca
  76. Chiviro Pampa o Pepitero de Collar Saltator aurantiirostris
  77. Juan Chiviro o Pepitero Gris Saltator coerulescens
  78. Cardenal Común Paroaria coronata
  79. Cardenilla Paroaria capitata
  80. Chilenito o Corbatita Dominó Sporophila collares
  81. Chingolo Zonotrichia capensis
  82. Sietevestidos Poospiza nigrorufa
  83. Monterita Cabeza Negra Poospiza melanoleuca
  84. Chiviro de las pajas o Verdón Embernagra platensis
  85. Boyero Negro Cacicus solitarius
  86. Morajú o Tordo Renegrido Molothrus bonariensis
  87. Músico Molothrus badius
  88. Varillero Negro Agelaius cyanopus
  89. Varillero Congo Agelaius ruficapillus
  90. Chororó o Pecho Amarillo Común Pseudoleistes virescens
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POR SEGUNDO AÑO CONSECUTIVO, UNA INUNDACIÓN QUE DESAPARECE

Por segundo año consecutivo, la crecida del río Iguazú puso en alerta a todos los habitantes costeros del Paraná Medio y Delta. Esta vez el caudal de agua superó los 40 millones de litros por segundo y las imágenes que dieron la vuelta al mundo mostraron unas cataratas del Iguazú como nunca antes.

Sabemos que Brasil y Argentina llevan adelante políticas de devastación y saqueo de sus recursos naturales con el único fin de producir monocultivos de organismos genéticamente modificados y electricidad: sabemos cómo en los últimos 18 años se han perdidos ambientes naturales como jamás se ha visto: ni la Guerra del Caucho, ni la Forestal, ni el avance del algodón, el elliotis o la caña de azúcar pudieron igualarse con el ecocidio actual que padecen los territorios de la vasta cuenca del Plata. Sabemos cómo Brasil logró hacer desaparecer la totalidad de la selva paranaense y cómo escalonó con muros de hormigón todo el Alto Paraná, alterando para siempre los ecosistemas que dependían de los pulsos naturales del agua. Producto de tanto saqueo de recursos naturales, vimos por segundo año consecutivo esas imágenes escalofriantes: cómo en la crecida del río Iguazú se derramaban miles de metros cúbicos de agua dulce por segundo y cómo se perdían para siempre millones de toneladas de suelo fértil que se lavaron por razones previsibles y lamentables: las lluvias no tuvieron mejor momento de caer que al finalizar la cosecha de soja, cuando la superficie de los «campos» todavía se encontraba sin cobertura vegetal, ahí donde alguna vez hubo una selva que retenía agua, producía alimentos, madera, oxígeno, que disminuía el calentamiento global y mantenía la estructura normal de los ecosistemas… pero no producía dólares fáciles ni mucho menos electricidad.

El agua baja rápidamente y en el delta nos preocupamos por segundo año consecutivo. Los medios de comunicación locales nos alertan y en las rutas ya vemos los desfiles de camiones de traslado de hacienda hacia los pueblos costeros. El susto de unos es el gran negocio de otros, y los frigoríficos pagan lo que quieren con los puesteros y productores más asustados. El agua baja rápidamente y no se habla de otra cosa que no sea la crecida o el mundial de fútbol. Un puestero consigue sacar las vacas de la isla y alquilar un campo bajo donde no se va a sembrar trigo, otro consigue fardos a buen precio y un patio grande, otro desesperado vende todo por dos monedas, los más osados especulan manteniendo la hacienda en los albardones altos o los cerros que alguna vez construyeron los indígenas de las islas. Todo se moviliza con la creciente que viene: la prefectura, los medios, los barcos jaula, los camiones, las vacas, los caballos, las personas.

Pero curiosamente, contra todos los pronósticos, incluidos los del Instituto Nacional del Agua, la ola que venía a toda máquina desde el río Iguazú llegó a las puertas del Delta del Paraná y por segundo año consecutivo se desinfló, desapareció, no pasó de ser más que un invierno de río alto. Pasó de ser una «inundación importante» a ser una «creciente moderada».

¿El río se ha tragado el agua? ¿Se ha evaporado? ¡Desapareció!

Pero a esto no debemos buscarle explicaciones mágicas o especulativas. El Iguazú desbordó, los más de 40 millones de litros por segundo son un hecho, la crecida golpeó ferozmente al Alto Paraná entre la triple frontera y el muro de Yasyretá, pero lo que ha aminorado el impacto del agua no es sino uno de los grandes (gigantes) servicios que brindan los humedales del valle de inundación del Paraná Medio y Delta. Los humedales —esos ambientes productivos por sí mismos que alternan entre zonas y períodos secos, y zonas y períodos sumergidos— trabajan como una «esponja», reteniendo agua en las crecientes y liberándola lentamente cuando los pulsos de bajante lo necesiten.

Una laguna de las más pequeñas que encontramos en las islas, de menos de 200 metros de distancia entre sus orillas más lejanas y de menos de medio metro de profundidad, puede almacenar, purificar y, en caso de creciente, retener más de 4 millones de litros de agua dulce… y desde el muro de Yasyretá hacia abajo hay miles y miles de lagunas, de esponjas naturales, de espejos de agua dulce filtrando y reteniendo lo que han enviado las lluvias caídas en la cuenca del Iguazú.

De un desastre natural a una crecida moderada, gracias a los humedales.

Es indispensable defender estos ambientes naturales que, además de purificar contaminantes y retener gases de efecto invernadero, de proveer forraje, alimento, madera, medicina, polinizadores, oxígeno y agua potable, son muy efectivos para contener el agua en las prolongadas épocas de sequía y bajante como en los años 2008 y 2009, y las crecientes súbitas como las que en los dos últimos años acontecieron en la cuenca del río Iguazú debido a las políticas de saqueo ambiental que hicieron desaparecer la selva y alterar el normal escurrimiento de las aguas con muros de hormigón.

Pero los humedales del río Paraná no están a salvo de la mirada del sistema de producción de dinero. El Bajo Delta del Paraná es un claro ejemplo de cómo destruir un sistema de humedales para fomentar emprendimientos inmobiliarios y producción de cultivos de especies exóticas. Ahora las partes más altas del Delta también están en la mira de los servidores del dios dinero. Una empresa holandesa ha destruido miles de hectáreas de reserva de agua dulce en las islas ubicadas frente a Villa Constitución con el fin de producir organismos genéticamente modificados, para lo cual fumigan con agrotóxicos que controlan la proliferación de plantas nativas y levantan terraplenes para impedir que el agua dulce bañe esas tierras secadas de forma artificial. Aguas arriba de este inmenso endicamiento sojero, en las zonas cercanas a la conexión vial Victoria-Rosario, los empresarios ganaderos están terraplenando las islas con el consentimiento de los funcionarios públicos de la ciudad de Victoria. Allí la impunidad es tan grande que un famoso terraplenador rosarino que corta arroyos para secar lagunas, producir carne de vaca y poder acceder con su 4×4, se dio el lujo de amenazar penalmente a los ediles que intentaran defender las reservas de agua dulce de los humedales, contra los «permitidos ilegales» que otorga el intendente de la ciudad de Victoria. Otro intento de arrasar con los humedales para producir dinero ocurrió a fines de 2011: mediante la ley 10.092, el gobernador entrerriano de sueños presidenciales declaró a las islas fiscales como zonas improductivas, e intentó privatizarlas por un siglo —100 años— para entregarlas a una sociedad anónima arrocera.

Un oasis de vida entre un mar de fumigaciones y leucemias.

El pastizal pampeano y el espinal han sido desvastados: ya no existen el ñandú ni el puma, hoy ya no hay chañares, algarrobos ni talas… hoy hay soja en verano y trigo en invierno… y año siguiente soja en verano y trigo en invierno… y las salas de oncología de los hospitales públicos colmadas de santafesinos y entrerrianos de los pujantes pueblos sojeros de la pampa monocultivada. Si no despertamos a tiempo, ahora que el dinero va por el agua, también perderemos el Delta del Paraná, que es el límite sur de las reservas de agua dulce en superficie más grandes del mundo, que empiezan al norte del Gran Pantanal y terminan en el estuario del Río de la Plata, que han sido culpable —responsable natural— de que los más de 40 millones de litros de agua que bajaban por segundo desde la desmontada selva paranaense, no pasaran más que de ser una creciente moderada… por segundo año consecutivo.

El río Uruguay no corre la misma suerte por no tener un sistema de humedales que pueda aminorar el avance del agua como sí lo tiene el Paraná. Qué desgracia para nuestros hermanos costeros del «Río de los Pájaros». A nosotros, los paranaceros, nos alcanza con defender lo que tenemos, en cambio a ellos nos les queda más que luchar por recuperar la selva que cuenca arriba les fue arrebatada por la sed de dinero; no les queda en lo inmediato más que vaciar el lago del Salto Grande para que se aminore el impacto de lo que se viene; no les queda otra cosa que evacuarse de la orilla, ver cómo se va el esfuerzo de años de trabajo y resignarse a empezar a buscar tierras más altas, porque así lo mandan las ambiciones de pocos y horribles seres humanos.

Pobre de nosotros, los costeros del Delta del Paraná, si seguimos permitiendo que los políticos al servicio de los empresarios sigan autorizando y fomentando el avance de la destrucción de las islas. Es hora de despertar, de abrir los ojos; todavía estamos a tiempo. Por segundo año consecutivo los humedales frenaron una catástrofe… ¡Es tiempo de defender estas reservas de agua dulce!

Maximiliano Leo. Kayakista y maestro de escuela de Puerto Gaboto, el pueblito costero más hermoso del mundo.

represas

selva paranaense

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Tierra de gigantes

Hay quien no puede ver porque su preocupación está en generar dinero. Hay quien no puede ver porque su preocupación está en mantener nutridos a sus miedos. Hay quien no puede ver porque ha hallado su pequeña cuota de seguridad apegándose a los pequeños espacios ganados con esfuerzo. Hay quien no puede ver aunque esté ahí, porque el presente no tiene lugar entre el pasado y el futuro.

Hay quien sí…

Quien hace del horizonte una vastedad.

…hace del paisaje la lejanía.

…hace que sus lugares se distancien aunque conserven la distancia: que los montes sean cada árbol y cada espacio entre ellos para ocupar consigo mismo, con su carpa y su fuego, con mil pares de ojos observándole desde el fondo espeso de un sarandizal.

Hay quien sabe volver un recodo cercano en un lejano escondite, ahí donde el tiempo no pasa, donde el niño todavía abraza al árbol para sentir los pulsos de la savia. Donde las nubes todavía tienen formas de rostros humanos y animales. Ahí cerca de casa queda un lugar lejano. Hay quien sí.

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Fuimos a la paciente velocidad que da la sangre y el agua hasta la tierra de los gigantes, muy adentro de las islas gaboteras, más allá de los dos grandes del agua dulce.

De allá adentro, estas imágenes.

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OTOÑO

En Puerto Gaboto el otoño llega día a día, despacio, a paso lento pero firme. No te sorprende como en las ciudades: a través de las noticias de la radio, por una vereda llena de hojas ruidosas o por un reacomodo de vidrieras que pasan a matices del ocre.

En Puerto Gaboto el otoño te abraza de a poco… un día te saca mariposas, al otro te calla las chicharras, otro te madura un fruto, otro te lleva un ave al norte, otro te hace llover hojitas, otro te acorta el día, otro te hace encandilar el lucero, otro no te seca el rocío del calzado, otro te levanta una nube en el primer timbotal del Ternero, otro te obliga a acelerar la siembra para que no te sorprenda mayo sin haber transplantado.

¿Cuándo llega el otoño en Puerto Gaboto? Todo el tiempo —de a poco— desde que se va poniendo viejito el verano.

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La espada española

Buscando su pan del agua, Oscar Sosa pescó una antigua espada que yacía oculta en el barro del lecho del río Coronda.

Llegó hasta mis manos una foto y una poesía que nació inspirada por ese hallazgo.

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Secretos que guarda el río, de Gilberto Alvarez.

Secretos que guarda el río
bajo su fondo enterrado,
recuerdo de Sancti Spiritu
que en este lugar fundaron.

Oscar Sosa en su canoa
con tres telas rastreaba
secretos que guarda el río
del fondo sacó una espada.

La hoja muy carcomida
por el paso de las aguas
por cuatro siglos y medio
bajo el Coronda enterrada.

Con un metro y diez de largo
y ocho centímetros de ancho
y la corona española
en el cabezal del mango.

Tú no sabes, Oscar Sosa,
la historia de esa espada
quién la trajo hasta acá
desde la lejana España.

Tal vez Gaboto o Reina,
tal vez Hurtado o Irala
o tal vez otro español
fue el que trajo esa espada.

El río Coronda guarda
una historia es sus barrancas
y guarda un tesoro enorme
en el fondo de las aguas.

Gilberto Alvarez Octubre de 1996.

2014-03-12 (16) copia copia

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Final del verano recorriendo las islas

Los humedales de la isla son el aire que respiramos, la fuente de trabajo de los costeros, la musa del artista, la arena y la arcilla de nuestra casa. Cada laguna, cada camalote, cada albardón es necesario.

APRETÁ EL BOTÓN IZQUIERDO DEL RATÓN SOBRE LAS FOTOS PARA VERLAS DE MAYOR TAMAÑO Y EN FORMA DE GALERÍA.

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