PARECE LEJOS, HACE MUCHOS AÑOS

Salir del Ternero, remontar el Paraná Chico hasta que el cuerpo esté cansado, encontrar «ese lugar» y acallar las voces de adentro… Entonces la noche, el cielo infinito sobre los árboles y una distante mancha rojiza hacia el sur.

Qué paz. Qué distante todo de aquí.

En aquel lejano 2001 salí por primera vez a incursionar en la isla más allá del horizonte que representaba la guardería de kayak como centro del universo. En la vida del kayakista, los lugares se ubican más acá o más allá de las guarderías o los sitios de encuentro en la isla. Comida, carpa, encendedor… lo necesario para no dejar de sobrevivir ni parar de vivir un instante. Recuerdo con muchísimo agrado el tercer día de remo de aquel viaje de 7 días por agua. Salimos de Gaboto, remontamos el Ternero, cruzamos el Paraná Chico pasando junto al islote del Solito. Por primera vez no veía otra cosa que isla cualquiera fuera el rumbo que siguiera con la vista. Abundancia de monte sin huella de humano más que por los puestos muy distantes uno del otro. Me acuerdo de mirar las barrancas verdes, saturadísimas de vida y decirle a uno de mis compañeros de viaje: estas islas son vírgenes. Quién te dice que adentro no haya todavía dinosaurios.

Aquella noche nos detuvimos en un limpio donde cortaba el saucedal y bajaba la altura del albardón. Si no hubiese estado el río tan bajo, creo que aquélla podría haber sido la entrada a una laguna.

Sin luces, sin sonido de motores, sin humanos a la vista. Aquella noche me sentí lejos.

En los últimos 13 años de explosión del parque náutico, de saturación ganadera en la isla, de ecocidios hacia los ambientes naturales, de territorios arrasados por el hambre de los dólares que entrega el monocultivo de organismos genéticamente modificados, en estos 13 años de transformación regidas por el amor al dios dinero, aquella lejana isla de sentirse lejos volvía a mostrar los encantos no perdidos. 13 años después, al final del Ternero nos esperaba el Solito, las islas vírgenes del Paraná Chico, la falta de huellas humanas y la posibilidad de dinosaurios.

Acá estamos, otra vez debajo de aquellos montes y sintiendo otra vez aquella lejanía.

Parece lejos, parece que hoy fuese hace mucho tiempo.

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